Cursos monográficos de formación y actualización, organizados para contribuir a la difusión del conocimiento sociohistórico y cultural desde las preguntas y controversias de nuestro presente.

Ágoras Tutivillus


Actualmente suele ser común que en las disciplinas sociales y humanísticas se utilice el concepto de historia cultural como marco teórico de diversas investigaciones. Sin embargo, existen algunas ambigüedades respecto al quehacer del historiador cultural. Si bien es cierto que la interdisciplinariedad es una condición inherente a esta forma de hacer historia, también es verdad que no todos los trabajos interdisciplinares merecen la categoría de historia cultural. Por otro lado, se ha menospreciado al historiador cultural como aquel agente que se ocupa solamente de los temas tangenciales que otras historiografías (como la política y la económica) dejan de lado. A pesar de que aún en nuestros días se cree que el enfoque de la historia cultural es muy nuevo (incluso, la historiografía anglosajona ha fomentado el concepto de Nueva Historia Cultural), la realidad es que la historia de la historia cultural podemos remontarla a la segunda mitad del siglo XIX como una respuesta a la boyante producción de la historiografía positivista. Obviamente el devenir de los tiempos ha modificado los primeros cimientos de lo que es la historia cultural, complejizando los temas de estudio gracias a su maridaje con la sociología, la literatura, la antropología, la psicología, la hermenéutica, la semiótica, entre otras disciplinas. Este curso pretende ser una ventana a los temas y los métodos de investigación desde este marco teórico cuyo fundamento intrínseco se encuentra en las identidades colectivas, el mundo de lo simbólico, las prácticas y representaciones culturales, los usos y costumbres de los grupos hegemónicos, pero también de las colectividades subalternas y el estudio de los textos más allá de su propia materialidad.

A través de este curso, se pretende sensibilizar a promotores de cultura, mediadores de lectura y lectores en general, en torno al funcionamiento y alcances de uno de los ejes centrales de la práctica lectora: la intertextualidad, o cómo cada lectura que hacemos, cada libro que leemos, encuentra resonancias en lecturas previas, en experiencias propias vividas antes de la exposición al texto. Se pretende cobrar conciencia de este elemento lúdico y epistemológico que subyace en el mecanismo orgánico de la lectura y  de cómo, al visibilizarlo, permite el diseño y creación de un sin fin de estrategias y pedagogías que introduzcan a futuros lectores al universo estético y significativo de la lectura. Se trata de experimentar con ejercicios prácticos, más que teóricos, la poética lectora y su construcción hacia un horizonte lúdico y creativo como herramienta de acompañamiento lector.